En la Noche de las Peatonales estuvimos hablando con Pedro Ferrazini, Arquitecto, Magister en Tecnologías Arquitectónicas y flamante Decano de la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la UNR. Quisimos conocer cómo es que la tecnología se va metiendo en el diseño de los espacios y cómo la IA puede ser funcional en las estrategias de la arquitectura. 

 

– ¿Qué es la inteligencia artificial y cómo te parece que repercute en el diseño de los espacios? 

Para empezar contextualizando, la IA no es tan inteligente aunque aparenta. Si bien es muy buena imitando y sorprendiendo, al poder de cálculo que tiene y la cantidad de bases de datos y a la velocidad de información, y a la disponibilidad veloz. Eso nos pone en una competencia de capacidad de cálculo que obviamente el cerebro humano no está preparado. Eso ya hace que se coloque a la inteligencia artificial en lugar de semidios o de consulta como una verdad absoluta de algo que hay que desmitificar.

Y también desmitificar o bajar a Tierra la parte de artificial, en el sentido de entender que consume recursos. Las criptomonedas hasta hace poco consumían la misma cantidad de energía que Argentina. Entonces requiere hardware, requiere recursos naturales, tiene huella de carbono muy elevado. 

Otra preocupación es que estamos cada vez más cerca del concepto de “caja negra”, la imposibilidad de acceder no a lo que pasa dentro del proceso, sino al input de información que se le pone a esa caja negra.

Yo formo parte de un equipo de investigación de la UNR que tiene un proyecto acerca de la arquitectura y el paisaje en función de la inteligencia artificial y cómo delimitar de mejor manera nuestra hibridación con los terrenos naturales y con los recursos naturales. 

 

– A nivel de planificación de los espacios, ¿cuál es el aporte que puede hacer la IA? 

Es básicamente una herramienta más. En el mundo comercial la inteligencia artificial se desarrolla para optimizar procesos, para que las compañías puedan vender más, mejor, más dirigidos, ser más eficientes. Todo eso es buenísimo para el mundo comercial privado; ahora en las disciplinas artísticas, en la arquitectura, creo que hay que usarlas para no optimizar, para abrir la creatividad y poder desarrollar, en este caso espacios. Con mi equipo de colegas tiene que ver con la hibridación del paisaje. 

 

– ¿Cuál es el uso que están haciendo hoy de la IA en el procesamiento de datos, en la generación de imágenes? ¿Qué herramientas están usando?

Nosotros trabajamos a nivel satelital, entonces te da una mancha de ciudad con un porcentaje de verde y un modo de hibridación en ese verde que no es uno separado del otro. Los proyectos de arquitectura se ensamblan mejor con el territorio a nivel de imagen satelital, también a nivel de imagen de paisaje de a pie.

 

– Esto nos da un ojo que las personas no tenemos…

Exactamente, muy satelital, casi a vuelo de pájaro. Nosotros que usamos herramientas de arquitectura y urbanismo estamos acostumbrados a trabajar con esa distancia y esa escala, pero el cotidiano de la gente no, y tiene mucha potencia en el mundo de la inteligencia artificial con las herramientas en las que todavía nos permitían hacer el input, alimentar el sistema. Entonces al controlar el ingreso y el egreso, y entender cómo se dinamiza la información dentro del modelo de IA, ahí hay un control bueno, aceptable. Estamos en un momento donde eso se rompe y eso es lo crítico. Parece que soy pesimista, pero soy alentador de estas tecnologías. Hay que entender cómo funciona la herramienta. Un punto que se abre ahora es lo que tiene que ver con la legislación de estas herramientas y que los que las regulan, me incluyo en mi rol en la institución, puedan entender cuál es la profundidad del alcance de esa herramienta y legislar en función de eso, y no en función del asombro que genera. 

 

– Creo que todavía estamos muy sorprendidos y nos frena el poder pensarlo en frío para la toma de decisiones

Y no es inocuo porque la herramienta está diseñada para causar ese efecto y penetrar en la vida cotidiana de la gente.

 

– ¿Cuál creés que es el plus que tenemos como personas? 

La conciencia sobre todo. La inteligencia en velocidad de procesamiento de datos aparentemente ya no. La parte humana de la operación sobre la herramienta, la parte crítica. Todas las herramientas tecnológicas van desplazando funciones de alguna manera y nosotros tenemos que ocuparnos de diseñar nuestro propio roles. Lo que mejor podemos hacer es apostar a la educación, plantearnos como sujetos de acá a 20 años en el futuro. Yo creo que igualmente va a cambiar el comportamiento de los seres los próximos años, casi como lo hizo internet, pero que inevitablemente se hace usando la herramienta como usamos internet todos los días, abordándola.

 

– Incluso creo que las experiencias, el habitar los espacios es algo que la tecnología no tiene, y nos permite diseñar a partir de los usos

Si es que seguimos diseñando para los humanos…

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